sexta-feira, 6 de março de 2020

La gratitud es un verbo.



Por Vitalina de Assis.






Tiendo a despertarme a las cuatro de la mañana para meditar, y siempre me levanto antes de que suene el teléfono. Uno de estos amaneceres, tuve un sueño antes del tiempo de meditación y desperté por este hecho. Déjame informarlo:

Iba a viajar y me acompañaban dos personas que no recuerdo quiénes eran. Íbamos en autobús y mientras esperábamos, fui al baño y cuando volví a abordar decidí contactar a la gente y fue allí, que extrañé mi teléfono celular y me di cuenta de que había olvidado mi bolso en alguna parte. Me golpeó la desesperación, no sabía exactamente dónde mirar y tendría que hacerlo muy rápido, porque el autobús ya se estaba deteniendo. Cuando me mudé para volver al baño, pensé en esperar amigos, miré a la multitud que estaba abarrotada y entendí que no los vería y decidí buscar rápidamente, en esto me desperté con todos los detalles en mente y naturalmente no estaba de acuerdo con el sueño diciendo: I No soy una mujer perdida, no pierdo mi teléfono celular, y mucho menos mi bolso. Cogí mi teléfono celular y fui a meditar. Luego me levanté, me vestí y salí a trabajar. Me senté en los tres autobuses, gratitud, gratitud, gratitud. En el centro, compré panes para desayunar, pan de queso y una rebanada de pastel. Cuando bajé del tercer autobús, me di cuenta de que había olvidado la bolsa con mi café. Confieso que estaba enojado, tenía hambre, había comprado más de lo que debería y estaba muy frustrada. Me quejé y solo después de un tiempo le agradecí, porque seguramente alguien se alimentaría de mi olvido. Como a veces es difícil expresar gratitud al principio, ¿no creemos que sí?

Entonces recordé el sueño y consideré la razón de mi falta de atención. Imaginé que alguien necesitaba esto como prueba del afecto y el cuidado de Dios por ella. Esto alegra mi corazón. Reafirmé que no debo perder, sino donar, dar, bendecir.

Reflexioné sobre una frase que generalmente digo: "Dios tiene más para dar que el demonio para tomar" e inmediatamente no estuve de acuerdo con esta frase, porque el demonio no toma nada de mi vida, ni de nadie más. Somos totalmente responsables de todo lo que se nos ocurre, incluso cuando estamos o nos sentimos perjudicados. Soy el capitán de mi destino y estoy alerta para no trabajar en mi contra. Estoy agradecida de que, incluso de manera involuntaria, le di de comer a alguien para el desayuno y más que solo alimentarlo, bendije a esa persona. Siempre somos bendiciones, lo sepamos o no, y se practica la gratitud.

Eterna gratitud.

Um comentário:

  1. A gratidão. Está a ficar em desuso… Gostei muito da história.
    Uma boa semana.
    Um beijo.

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